martes, enero 03, 2006

Homenaje de Gabriel Valdes, realizado por Sebastian Vial


Narciso :


Impedido por una incapacidad física no puedo acompañarte y despedirte. Por ello he encargado a Sebastián Vial, también militante de la Falange Nacional desde julio 1935, que exprese mi pena, sostenida por mi admiración por quien ingresara también como niño a ese movimiento y durante su vida fuera el símbolo del camarada virtuoso, alegre, modesto de corazón inclaudicable.

Por esta larga convivencia bajo la visión de los mismos ideales y de nuestra larguísima experiencia de vida política en la misma entidad, tu presencia entre nosotros fue un baluarte de seguridad. Eras como para el niño, la pieza de los padres, como para el navegante la estrella y para el que camina en el bosque de tu tierra, el copihue.

En momentos de dificultades - y fueron severas - Narciso mantuvo no sólo la lucidez, mostró su valor infatigable, indispensable e incorruptible.

Nos conocimos muy jóvenes, en Valdivia. Fue Diputado y Senador por esas bellas tierras de Los Lagos donde su nombre aún conmueve en Pishuinco, Antilhue, Huellelhue, a orillas del Calle Calle, en Valdivia, Corral, Rupameica, el trágico Maihue, Choshuenco, Osorno, Pucatrihue. y Bahía Mansa. Su dedicación, carisma y lealtad colocaron su imagen a nivel superior al de sus antecesores y sucesores. Fue Presidente del Partido cuando se requería un hombre de consenso real, sin acuerdos de ambiciones.

El no buscó ni armó maniobras. No pretendió nada para él. Fue el Partido el que lo buscó.

Era vasco, absolutamente vasco. Descendía de aquella pareja, que según la leyenda, Noé escogió como lo más perfecto en el Arca cuando las aguas se escurrieron. Ambos jóvenes se embarcaron solos en un barco a vela que atravesó desde Armenia, El Bósforo, el Mediterráneo y desembarcaron finalmente en la costa Vasca para fundar ese pueblo de gente sólida, severa y alegre, que sostiene como su vida su independencia pero se junta con otros sin aceptar sometimientos.

Pensando en él creo que nuestra fuerza estuvo en las ideas mirando la justicia social en Chile pero con sentimientos, porque es cierto, que más que las ideas y los conceptos lo que vale es el sentimiento, el corazón que se entrega. Fue la grandeza de San Alberto Hurtado.

En una de nuestras últimas conversaciones, recordábamos, lo mejor de nuestra juventud fue la emoción que compartimos en la acción política. Nuestro canto era “ la Falange cuando pasa es emoción”

En momentos en que con tanta liviandad o con perniciosa intencionalidad se usa el humanismo cristiano como slogan electoral, levantamos nosotros la vida de Narciso Irureta, como el auténtico y verdadero humanista cristiano. Mantenía él su fe en Chile porque sabia de la bondad del pueblo pero estaba triste, nos veía a nosotros desbandados, utilitarios, sin emoción.

Pocos somos los de la primera hora. Los tiempos han cambiado pero tu ejemplo, Narciso, seguirá irradiando luz, energía y valor.

Descansa en paz.


Gabriel Valdés
Senador



Santiago 27 de Diciembre 2005

viernes, diciembre 30, 2005

Despedida de Mariano Ruiz-Esquide


Estimada familia de Narciso Irureta,
Autoridades presentes,
Señoras y Señores,
Camaradas del Partido Demócrata Cristiano

Despedir simbólicamente a Narciso es para muchos de nosotros un triste desprendimiento de jirones de nuestra propia vida, de nuestra propia circunstancia en el lenguaje de Ortega.

Despedir sus restos mortales es también un recuerdo gozoso de haberlo tenido de camarada, consejero, maestro o sólo amigo y haber crecido en su ejemplo de vida.
Separarlo de su presencia entre nosotros es valorar lo que fue, lo que hizo, lo que dio por sus ideales y sus tareas en cada una de sus actividades, pero sobretodo como padre ejemplar, esposo devotísimo y demócrata cristiano, paradigma de conducta y consecuencia.

En su linaje e historia de Euzkadi como todos los de su raza- transmitió la fuerza de sus convicciones - la modestia inmensa de sus conductas públicas alejado de luces y honores y apegado al cumplimiento de su deber de Estado cuando correspondía. Apegado a la norma de vida que siempre le conocimos: “no hay virtud más evidente que hacer sencillamente lo que tenemos que hacer” según las enseñanzas de Santa Teresa de Avila, ejemplo del señorío de los constructores de vida y no tan sólo hacedores de cosas.

En esa manera de recordarlo, tan enhiesto, adusto, severo y claro, sin dobleces, pido excusas que me acerque a su memoria como Demócrata Cristiano y como compañero de tareas en un tiempo ya pasado, pero tan intenso.

En este mismo recuerdo de cuerpo presente, lo proclamamos como intrínsecamente nuestro, patriota por sobre todas las cosas, cristiano a cabalidad y consecuente en su vida personal y política. Nuestra vieja aspiración ética de “vivir como se habla y hablar como se piensa” se encarnó en su testimonio que lo hizo merecedor de su nuestro respeto.

Sus más amigos vivieron también la transparencia de su alma, su sentido del humor tan especial, sus angustias por Chile o por su partido y la seguridad de sus lealtades. Me asombró siempre su reciedumbre frente al error, según su visión y su generosidad frente a los que erraban, ya sea en lo cotidiano o en lo político. Jamás un reproche peyorativo a pesar de su dureza conceptual. A lo más un comentario cáustico que nos sonaba más a perdón y comprensión. A veces una espontánea observación cantábrica mientras caminaba rápido, como huyendo de un episodio que no esperaba de un amigo o de un camarada.

Pasó entre nosotros y nos marcó más de lo que el mismo creyó. Nuestro dolor sincero así lo prueba. Su familia fue siempre una suerte de aura sutil que estaba en su entorno en medio de sus más duros momentos.

Excúsenme que haga un recuerdo personal fuera de texto. Una tarde a la hora de García Lorca me llamó a la consulta.

Mi hijo - que es cura y mejor que yo se va a Concepción. Cúidamelo porque confío en ti aunque sólo eres medio vasco.

Su voz ronca no encubría el timbre de un padre tierno y orgulloso. Solo puede entenderse este recuerdo en el tiempo de negrura que vivíamos. Lo sentí como un hilo sutil de un camarada a otro camarada que lloraba a través del hijo amado por la libertad perdida.

Fue un demócrata cristiano que hizo de su doctrina una forma concreta de apostolado. Un apostolado para el pueblo, por el pueblo y con el pueblo. Para lograr la redención humanista y cristiana de los pobres de solemnidad, para los que nacimos y crecimos, para los que trabajó y sufrió. Para los que son nuestro único y verdadero camino de salvación. Sólo así nos redimiremos porque toda carencia de los que nada tienen es sólo la parte no cumplida de nuestra tarea. Dura sentencia pero que es el deber ser de nuestra visión política y de nuestra adhesión personal a ella.

Si hubiese sido posible habría tomado sobre sí la sentencia de los Padres de la Iglesia : si tienes dos abrigos el que estás usando es de tu hermano o vecino. Es que pasó por las más amplias posibilidades de riqueza fácil o de inmensos honores y se fue desnudo a los ojos del creador. Bendito ejemplo en un mundo concupiscente que nos divide y nos destroza.

Hace horas que ya está en la eternidad. Nadie puede aventurar el más allá. Pero lo imagino en una conversación con sus viejos amigos y camaradas. Con sus vascos de mil años. Con San Ignacio y sus reglas de conducta. Con sus camaradas fundadores del partido y sus entrañables amigos de otros partidos con los que construyeron parte de nuestra historia del siglo pasado. Con su Santo Amigo Alberto Hurtado.

¿Por qué fuiste a veces tan exigente , Narciso? Le habrá preguntado ya el Hacedor.
-Porque no se construye la sociedad humanista cristiana sin trabajo y testimonio Señor.

¿Por qué dijiste siempre que el amor a los hombres pobres de tu tierra no permitía claudicaciones? -Porque sólo se está con ellos cuando llegan a creer en nuestra fidelidad Señor.

¿Por qué rechazaste los honores que te ofrecían con afecto? -Porque nos inspiramos en el niño de Belén y en el Cristo desnudo y nunca en el oropel del poder, Señor.

Y entonces, Narciso ¿Qué hiciste en la tierra por tu hermano? – Señor, fui demócrata cristiano.

Testimonio de Jose De Gregorio

UN TESTIMONIO DE AMISTAD

Así era mi amistad con Narciso. Lo consideré un hermano que con su ejemplo de vida, su firmeza de carácter, su lealtad inquebrantable a lo que sostenía, marcaron para mí, la misma lealtad y el mismo cariño por nuestros ideales comunes.
Poco más de sesenta años que compartíamos juntos desde las filas de la Falange Nacional nuestros principios, ideales y programas.
Caminábamos por los pasillos del Aeropuerto Los Cerrillos, en espera de viajar en avión a Iquique. También lo hacía el Ex Senador don Elías Lafertte, acompañado de otros personeros de su Partido, quien creyó equivocadamente al ver a estos jóvenes en ese recinto, que éramos agentes de la Policía Política destinados a vigilarlo. Protestó por nuestra presencia y se tranquilizó cuando le contamos que nuestro viaje a Iquique obedecía a la misma motivación que él tenía. Eso sí que nosotros viajábamos al norte por instrucciones del Presidente de la Falange Nacional, Tomás Reyes, para colaborar en la Campaña Senatorial de Radomiro
Tomic, el año 1950, cuando fue elegido por primera vez, Senador por el Norte Grande.
Así era mi amistad con Narciso. Lo consideré un hermano que con su ejemplo de vida, su firmeza de carácter, su lealtad inquebrantable a lo que sostenía, marcaron para mí, la misma lealtad y el mismo cariño por nuestros ideales comunes.
Ocupó muchos cargos en el Partido: Jefe Universitario, Presidente Comunal, Secretario Nacional, Presidente Nacional, ocasión en la que, por primera vez lo acompañé en la Directiva como Secretario Nacional; directiva que presidida por él dio un gran salto hacia delante al lograr la incorporación de un importante número de militantes, dirigentes y parlamentarios agrario-laboristas a las filas de la Democracia Cristiana. Fue elegido, además, Diputado por Llanquihue, y en seguida, Senador por esta provincia más asomo y Valdivia. Provincia ésta última que lo vió nacer y a la cual amó como lo hacen los hombres de bien que tienen los "ojos abiertos a la lejanía".
En el gobierno de Eduardo Frei Ruíz- Tagle, desempeñó con eficiencia y brillo el Ministerio de Transportes y Telecomunicaciones.
"Una vida no examinada no merece ser vivida", decía Sócrates, y este gran falangista y demócrata cristiano que fue Narciso Irureta emerge de este examen como un ejemplo de integridad.
A él y su maravillosa familia; somos tantos los que tenemos muchas cosas que agradecerles y son muchos más sus camaradas que le recuerdan a lo largo de la Patria.
En esta hora de dolor por su partida, de recuerdos y de esperanzas, a Narciso Irureta le decimos que como Aquel que guió sus pasos por la tierra tuvieron su hora de triunfo, de derrota y que pertenece a él más que a nadie el valioso tesoro que no se corrompe ni disminuye con el tiempo. Su alma noble está junto al sol de la vida que no termina.

JOSE DE GREGORlO AROCA

jueves, diciembre 29, 2005

Almuerzo con Narciso Irureta en Circulo Español

Carta en La Segunda de Juan Carlos Palma

"Señor Director:
Hace pocas horas falleció don Narciso Irureta. Creo que la fecha de su muerte no es casualidad. No es casualidad para el país, porque encarnó durante su vida lo que debe ser un político ejemplar: siempre buscando servir y no ser servido. Siempre preocupado de su unidad, de la superación de sus diferencias políticas y sociales. Tampoco es casualidad para su partido, el PDC,en medio de una campaña y de un proceso interno cuyo ejemplo debe llamar a la reflexión acerca de su misión y espíritu fraterno.Se nos fue nuestro querido "don Narciso". Una semana antes que se internara en la Clínica de la U. Católica tuve el privilegio de almorzar con él junto a otros amigos.En realidad fue un regalo de Dios. Se veía en paz y sonriente, como siempre, ante cualquier comentario irónico de alguno de los contertulios. Don Narciso, su ejemplo y el de tanto otros que ya se han ido - como don Bernardo,don Eduardo, don Radomiro- nos motivó en algún momento para ingresar a la política e incluso para permanecer en ella a pesar de los sin sabores, de la falta de generosidad, frivolidad, autoreferencia, conductas que se presentan con demasiada frecuencia en todos los sectores políticos, en mayor o menor grado, y que es causa de la percepción crítica que tiene la ciudadanía de los partidos políticos, actores claves para la estabilidad de cualquier democracia.Don Narciso siempre nos motivaba a participar a aquéllos que desmotivados habíamos "tirado el mantel" y nos habíamos refugiado en nuestra familia y profesión. Más de alguna vez trataron de clasificarlo dentro de las corrientes internas de su partido, pero él sabiamente fue celoso de su autonomía y opinión propia siempre buscando opinar conforme a un discernimiento personal que siempre tenía como finalidad buscar el bien común del país y partidario.Don Narciso, con usted se van recuerdos de acontecimientos y conversaciones inborrables e inéditas de la historia política de este país que tanto amó. Algunos tratamos de convencerlo que las dejara por escrito para contribuir a su sanación y reconciliación. Sólo Dios sabe y sus más cercanos seres queridos si lo hizo o no, y las razones que tuvo para ello. Nos quedamos con su sencillez, humildad,franqueza, sabiduría y calidez desinteresadas, que extrañamos como patrón de conducta permanente y generalizado en la clase política de hoy."
Juan Carlos Palma Torres, La Segunda WEB 11:56am, 26-12-2005, Chile