Homenaje de Gabriel Valdes, realizado por Sebastian Vial

Narciso :
Impedido por una incapacidad física no puedo acompañarte y despedirte. Por ello he encargado a Sebastián Vial, también militante de la Falange Nacional desde julio 1935, que exprese mi pena, sostenida por mi admiración por quien ingresara también como niño a ese movimiento y durante su vida fuera el símbolo del camarada virtuoso, alegre, modesto de corazón inclaudicable.
Por esta larga convivencia bajo la visión de los mismos ideales y de nuestra larguísima experiencia de vida política en la misma entidad, tu presencia entre nosotros fue un baluarte de seguridad. Eras como para el niño, la pieza de los padres, como para el navegante la estrella y para el que camina en el bosque de tu tierra, el copihue.
En momentos de dificultades - y fueron severas - Narciso mantuvo no sólo la lucidez, mostró su valor infatigable, indispensable e incorruptible.
Nos conocimos muy jóvenes, en Valdivia. Fue Diputado y Senador por esas bellas tierras de Los Lagos donde su nombre aún conmueve en Pishuinco, Antilhue, Huellelhue, a orillas del Calle Calle, en Valdivia, Corral, Rupameica, el trágico Maihue, Choshuenco, Osorno, Pucatrihue. y Bahía Mansa. Su dedicación, carisma y lealtad colocaron su imagen a nivel superior al de sus antecesores y sucesores. Fue Presidente del Partido cuando se requería un hombre de consenso real, sin acuerdos de ambiciones.
El no buscó ni armó maniobras. No pretendió nada para él. Fue el Partido el que lo buscó.
Era vasco, absolutamente vasco. Descendía de aquella pareja, que según la leyenda, Noé escogió como lo más perfecto en el Arca cuando las aguas se escurrieron. Ambos jóvenes se embarcaron solos en un barco a vela que atravesó desde Armenia, El Bósforo, el Mediterráneo y desembarcaron finalmente en la costa Vasca para fundar ese pueblo de gente sólida, severa y alegre, que sostiene como su vida su independencia pero se junta con otros sin aceptar sometimientos.
Pensando en él creo que nuestra fuerza estuvo en las ideas mirando la justicia social en Chile pero con sentimientos, porque es cierto, que más que las ideas y los conceptos lo que vale es el sentimiento, el corazón que se entrega. Fue la grandeza de San Alberto Hurtado.
En una de nuestras últimas conversaciones, recordábamos, lo mejor de nuestra juventud fue la emoción que compartimos en la acción política. Nuestro canto era “ la Falange cuando pasa es emoción”
En momentos en que con tanta liviandad o con perniciosa intencionalidad se usa el humanismo cristiano como slogan electoral, levantamos nosotros la vida de Narciso Irureta, como el auténtico y verdadero humanista cristiano. Mantenía él su fe en Chile porque sabia de la bondad del pueblo pero estaba triste, nos veía a nosotros desbandados, utilitarios, sin emoción.
Pocos somos los de la primera hora. Los tiempos han cambiado pero tu ejemplo, Narciso, seguirá irradiando luz, energía y valor.
Descansa en paz.
Gabriel Valdés
Senador
Santiago 27 de Diciembre 2005


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